HISTORIA DE LA CIBERNETICA

BD14595_2.GIF (471 bytes)

Desde que terminó la segunda guerra mundial, se ha trabajado en la teoría de los mensajes. Además de la parte electrotécnica de su transmisión, existe un campo muy amplio que incluye, no solo el estudio del lenguaje, sino además el estudio de los mensajes como medio de manejar aparatos o grupos humanos, el desarrollo de las maquinas de calcular y otros autómatas similares, algunas reflexiones sobre la psicología y el sistema nervioso y una tentativa de enunciar una nueva hipótesis del método científico. Esta teoría mas amplia de los mensajes es probabilística y porte intrínseca de aquella corriente que debe su origen a Willard Gibbs.

Hasta hace muy poco tiempo no existía una voz que comprendiera ese conjunto de ideas; para poder expresarlo todo mediante una palabra, me vi obligado a inventarla. De ahí: cibernética, que se deriva de la voz griega kubernetes o timonel, la misma raíz de la cual los pueblos de Occidente han formado gobierno y de sus derivados. Por otra parte, se encontró mas tarde que la voz había sido usada ya por Ampere. aplicada a la política, e introducida en otro sentido por un hombre de ciencia polaco; ambos casos datan de principios de siglo XIX.

En la época de los 50, consistía en esa época en unas pocas ideas compartidas por los doctores Claude Shannon, Warren Weaver y yo, se ha convertido en un campo permanente de investigación. En consecuencia, aprovecho la oportunidad que me da esta nueva edición para ponerla al día y suprimir ciertos efectos e incongruencias de su estructura original.

Cuando alguien se pone en contacto con otra persona, le da un mensaje y cuando responde, tiene que tener relación con lo primero que se dijo, conteniendo informes accesibles a el primordialmente; lo cual tiene una relación entre hombres y maquinas, entre maquinas y hombres y entre maquina y maquina.

Cuando se da una orden a una maquina, la situación no difiere esencialmente de la que se produce cuando mando algo a una persona. La señal en sus etapas intermedias, haya pasado por una maquina o por una persona carece de importancia y de ninguna manera cambia esencialmente mi relación con señal. Así la teoría de la regulación en ingeniería, sea humana, animal o mecánica, es un capitulo de la teoría de los mensajes. Naturalmente, existen diferencias de detalle en los mensajes y en los problemas de regulación, no solo entre un organismo vivo y una maquina, sino también dentro de cada clase mas especializada de seres. Es propósito de la cibernética desarrollar una lengua y unas técnicas que nos permitan, no solo encarar los problemas mas generales de comunicación y regulación sino además establecer un repertorio adecuado de ideas y métodos para clasificar sus manifestaciones particulares por conceptos.

Las ordenes mediante las cuales regulamos nuestro ambiente son una especie de información que le impartimos. Como cualquier otra clase de informe, están sometidas a deformaciones al pasar de un este a otro. Generalmente llegan en una forma menos coherente y, desde luego, no mas coherente que la de partida. En las comunicaciones y en la regulación luchamos siempre contra la tendencia de la naturaleza a degradar lo organizado y a destruir lo que tiene sentido, la misma tendencia de la entropía a aumentar, como lo demostró Gibbs.

El hombre se encuentra sumergido en un mundo que percibe mediante sus sentidos. El cerebelo y el sistema nervioso coordinan los informes que reciben, hasta que, después de almacenarlos, colacionarlos y seleccionarlos, resurgen otra vez mediante órganos de ejecución, generalmente los músculos. Estos a su vez actúan sobre el mundo exterior y reaccionan sobre el sistema nervioso central mediante receptores tales como los extremos de la sensación centésica; la información que estos proporcionan se cambian con la acumulación de vivencias pasadas influyendo sobre las acciones futuras.

  Damos el nombre de información al contenido de loa que es objeto de intercambio con el mundo externo, mientras nos ajustamos a el y hacemos que se acomode a nosotros. El proceso de recibir y utilizar informaciones consiste en ajustarnos a las contingencias de nuestro medio y de vivir de manera efectiva dentro de el. Las necesidades y la complejidad de la vida moderna plantean a este fenómeno del intercambio de informaciones demandas mas intensas que en cualquier otra época; la prensa, los museos, los laboratorios científicos, las universidades, las bibliotecas y los libros de texto han de satisfacerlas o fracasaran en sus propósitos. Vivir de manera efectiva significa poseer la información adecuada. Así pues, la comunicación y la regulación constituyen la esencia de la vida interior del hombre, tanto como de su vida social.

El lugar que ocupa el estudio de las comunicaciones en la historia de la ciencia no es trivial, ni fortuito, no nuevo. Aun antes de Newton esos problemas eran corrientes en la física; especialmente en las investigaciones de Fermat, Huyghens y Leibnitz; todos ellos compartían el interés por una ciencia cuyo centro no era la mecánica sino la óptica, la comunicación de imágenes visuales.

Fermat hizo progresar el estudio de la óptica con su principio, según el cual la luz, en un recorrido suficientemente corto, sigue el cual la luz, en un recorrido suficientemente corto, sigue la trayectoria que le exige el tiempo mínimo para pasar de un punto a otro. Huyghens enuncio la forma primitiva del principio que se designa hoy con su nombre, diciendo que la luz se propaga desde un punto luminoso creando algo así como una pequeña esfera, formada por fuentes secundarias que propagan la luz como lo hace la primitiva. Mientras tanto, Leibnitz consideraba que todo el universo esta compuesto de monadas cuya actividad consiste en la percepción mutua, basándose en una armonía preestablecida por Dios; es bastante claro que para él esa acción mutua era en gran parte óptica. Aparte de esa percepción, las monadas no tienen "ventanas", por lo que, según el, todos los efectos mecánicos mutuos no son mas que una sutil consecuencia de la acción óptica entre ellas.

La preocupación por la óptica y los mensajes que aparece claramente en esta parte de la filosofía de Leibnitz, se encuentra también en toda su obra. Leibnitz, poseído por la idea de las comunicaciones, es en varios aspectos, el antepasado intelectual de los conceptos de este libro, pues también se intereso por las maquinas de calcular y los autómatas. Las maquinas de calcular de Leibnitz fueron solo un resultado de su interés por un lenguaje aritmético, por un calculo razonador que para el era solo una extensión de su idea de un lenguaje artificial completo. Es decir que, aun al ocuparse de maquinas de calcular, el interés capital de Liebnitz residía primordialmente en la lingüística y en las comunicaciones.

A mediados del siglo pasado, las investigaciones de Clerk Maxwell y de Faraday, su precursor, atrajeron nuevamente la atención de la física hacia la óptica, la ciencia de la luz, considerada desde entonces como un aspecto de la electricidad que podía reducirse a la mecánica de un curioso medio invisible y rígido llamado éter; en aquella época se suponía que el éter impregnaba la atmósfera, el espacio interestelar y todas la sustancias trasparentes. Las investigaciones ópticas de Clerk Maxwell consitieron en desarrollar matemáticamente las ideas de Faraday había expresado sin formulas de manera muy clara. El estudio del éter planteaba ciertas cuestiones cuya respuesta no era muy evidente como, por ejm, la del movimiento de la materia a través de ese medio. Con la famosa experiencia de Michelson y Morley en la ultima década del siglo XIX se pretendió resolver ese problema; proporciono una respuesta inesperada: no ha ningún modo de determinar el movimiento de la materia a través del éter.

La primera solución satisfactoria del problema que planteo el resultado de ese experimento fue dada por Lorentz; este investigador explico que, si son eléctricas u ópticas las fuerzas que mantienen unida la materia, debería esperarse u resultado negativo del experimento de Michelson y Morley. Sin embargo, Einstein en 1905, puso esas ideas de Lorentz en forma tal que la imposibilidad de observar el movimiento de absoluto venia a ser un postulado de la física y no consecuencia de alguna estructura peculiar de la materia. En lo que respecta a nuestros propósitos importa que, en las investigaciones de Einstein, la luz y la materia se encuentran en un pie de igualdad, como ocurría en las obras de los autores anteriores a Newton, sin la subordinación newtoniana de todo a la materia y al movimiento.

Para explicar sus ideas Einstein utiliza ampliamente el ejm de un observador en reposo o en movimiento. En su teoría de la relatividad es imposible introducir un observador sin incluir al mismo tiempo el concepto de mensaje y sin volver de hecho a colocar el centro de gravedad de la física en un estado quasi-leibnitziano, cuya tendencia es nuevamente óptica. La teoría de la relatividad de Einstein y la mecánica estadística de Gibbs se encuentran en campos enteramente opuestos, pues el primero, como Newton, se ocupa de la dinámica de cuerpos absolutamente dentro del calculo de probabilidades; sin embargo, ambas tendencias equivalen a desplazar el punto de vista de la física; en ellas, por un metodo y otro, se reemplaza el universo tal como existe realmente por otro, conforme a las observaciones que se hayan efectuado; el arcaico realismo ingenuo de la fisica cede a algo que Berkeley habria considerado con una sonrisa de satisfaccion.

Las maquinas mas antiguas, en particular, las primeras tentativas de producir automatas, funcionaban como el mecanismo de un reloj, sin admitir variacion despues de iniciado el movimiento. Pero las modernas, tales como los proyectiles teledirigidos, la espoleta de aproximacion, el mecanismo de apertura automatica de las puertas, los aparatos de regulacion de una fabrica de productos químicos y las otras que efectuan trabajos militares o industriales, poseen organos sensoriales, es decir, mecanismos de recepcion de mensajes que provienen del exterior. Pueden ser tan sencillos como una celula fotoelectrica, que cambia cuando la luz incide sobre ella y que puede distinguir la luz de la obscuridad, o tan complicados como un aparato de television. Pueden medir una tension por el cambio que produce en la conductibilidad de un alambre sometido a ella o estimar temperaturas mediante un par termoelectrico, que consiste en dos metales distintos intimamente unidos que producen una corriente cuando se calienta uno de ellos. Todo instrumento del repertorio del fabricante de aparatos cientificos es un organo sensorial posible; mediante sistemas electricos se obtiene que las lecturas se registren a distancia. Asi, pues, ya poseemos desde hace tiempo maquinas cuyo comportamiento esta regulado por el mundo exterior.

También nos es familiar la maquina que obra sobre su ambiente al recibir un mensaje. Toda persona que ha pasado por la estación Pennsylvania de Nueva York conoce el aparato fotoeléctrico para abrir puertas. Cuando llega a él un mensaje, que consiste en la intercepcion de un rayo luminoso, se abre la puerta y el viajero para a través de ella.

Las etapas entre la recepcion de un mensaje mediante aparatos de este tipo y la ejecusion de una tarea pueden ser muy simples, como en el caso de la apertura de una puerta, o pueden tener cualquier grado de complejidad deseada, dentro de los limites de nuestra tecnica actual. Una acción compleja es aquella en que los datos introducidos, que llamaremos entrada, implican un gran numero de combinaciones para obtener un efecto, que llamaremos salida, sobre el mundo exterior. Esta ultima es combinacion de los datos recibidos en ese momento y de los hechos registrados en el pasado, que llamaremos memoria y que guarda el aparato. Las mas complicadas maquinas construidas hasta ahora que transforman los datos de la entrada en otros de salida son las electrónicas de calcular de alta velocidad. La determinación de la forma de comportamiento de estas maquinas esta dada por una entrada especial, que consiste generalmente en tarjetas perforadas, cintas o alambres magneticos que fijan la manera como ha de actuar la maquina en una operacion dada, una manera diferente de la que podria ser en otra ocasion. Debido al uso frecuente de tarjetas perforadas o de cintas mangeticas, los datos que se suninistran al aparato y que indican el modo de operar de una de esas maquinas para combinar los informes, se llaman tecleado.

Es cierto que han de tomarse las precauciones necesarias para que no sea muy intenso, pues si lo es, el tubo pasara mas alla de la posicion correcta y habra que hacerle girar de vuelta en una serie de oscilaciones que muy bien pueden aumentar en amplitud y conducir a una enestabilidad desastrosa. Si el sitema de retroalimentacion se correge automaticamente, en otras palabras, si sus propias tendencias entropicas estan limitadas por otros mecanismos que las mantinen entre muy estrechas cotas, eso no ocurrira y la existencia de ese dispositivo aumentara la estabilidad del funcionamiento del cañón. Dicho de otra manera, la actividad dependera menos de la carga de friccion o, lo que es lo mismo, del retardo causado por la rigidez de la grasa. Algo muy similar a esto ocurre en los actos humanos como llevarse un cigarro a la boca.

El funcionamiento fisico del ser vivo y el de algunas de las mas nuevas maquinas electronicas son exactamente paralelos en sus tentativas analogas de regular la entropia mendiante la retroalimentacion. Ambos poseen receptores sensoriales en una etapa de su ciclo de operaciones, es decir, ambos cuentan con un aparato especial para extraer informes del mundo exterior a bajos niveles de energia y para utilizarlos en las operaciones del individuo o de la maquina. En ambos casos, esos mensajes del exterior no se toman en bruto, sino que pasan a través de los mecanismos especiales de transformación que posee el aparato, vivo o inanimado.